Cultura
El Corso Popular Matecito, una construcción colectiva que fortalece la cultura y la participación comunitaria
En su tercera noche, el Corso Popular Matecito refleja el trabajo conjunto entre áreas del Gobierno de Gualeguaychú, organizaciones y clubes, fortaleciendo la participación comunitaria.
La Secretaría de Desarrollo Humano y la Dirección de Cultura trabajan de manera conjunta durante todo el año en la planificación, organización y coordinación del Corso Popular Matecito, fortaleciendo una propuesta que pone en el centro la participación comunitaria y la cultura popular.
Los Corsos Populares Matecito no solo constituyen una de las expresiones culturales más representativas del verano, sino que también son un ejemplo concreto de cómo la cultura se construye a partir del trabajo colectivo y la comunidad organizada.
Si bien los protagonistas indiscutidos del corso son las murgas y los conjuntos carnavalescos (que con su trabajo artístico llenan de color, música e identidad la pasarela), detrás de cada noche de carnaval existe una estructura amplia que permite que el evento se desarrolle de manera ordenada, segura y accesible para toda la comunidad.
Antes, durante y después de cada jornada, distintas áreas del Gobierno de Gualeguaychú están presentes garantizando el correcto funcionamiento del corso. Electrotecnia se encarga del armado y mantenimiento del sistema de iluminación y sonido; Salud dispone postas sanitarias y equipos de primeros auxilios; Higiene Urbana realiza tareas de limpieza permanente del circuito; Defensa Civil trabaja en la prevención y organización del espacio; mientras que Inspección General controla el correcto funcionamiento de cantinas, puestos y servicios.
Durante el desfile, el trabajo continúa de manera articulada. En la pasarela, además de las murgas y conjuntos carnavalescos, participan los mascaritos, que aportan humor e interacción con el público. A su vez, un equipo de conductores acompaña cada presentación y un jurado evalúa las distintas propuestas artísticas, asegurando el ritmo y la dinámica de cada noche.
La participación comunitaria es otro de los pilares centrales del corso. El cobro de entradas está a cargo de comisiones vecinales, que reciben una remuneración por su trabajo y luego destinan esos fondos a mejoras y proyectos en sus propios barrios, fortaleciendo el entramado social.
La venta de la tradicional espuma es gestionada por organizaciones no gubernamentales como Manos a la Obra, Provoín, Patitas y Aciverjus, que utilizan lo recaudado para sostener y desarrollar actividades sociales, solidarias y educativas.
Las cantinas y el alquiler de sillas son gestionados por clubes deportivos de la ciudad, entre ellos Juvenil del Norte, La Vencedora, Sporting, Defensores del Oeste, Defensores del Sur, Independiente, Camioneros, Carpinchos, Tigre, Unión del Suburbio, Regatas, Atlético Sur y Sarmiento. Los ingresos obtenidos permiten fortalecer sus actividades deportivas y sociales a lo largo del año. Todas las personas que trabajan en las cantinas fueron capacitadas por el Gobierno de Gualeguaychú en manipulación segura de alimentos.
Además, los precios de las entradas, comidas, bebidas y alquiler de sillas fueron consensuados con la organización del evento, con el objetivo de garantizar valores accesibles y equitativos para el público.
De esta manera, el Corso Popular Matecito se consolida como mucho más que una celebración cultural: es una experiencia colectiva donde el carnaval se transforma en trabajo, inclusión y comunidad organizada.