Obras
Alumnos de la E.E.T. 2 trabajan en la restauración del histórico Coche Reservado del Museo Ferroviario
Estudiantes del Taller de Electromecánica llevan adelante, como práctica profesional, la reconstrucción del sistema eléctrico del emblemático vagón ferroviario. Muy pronto se comenzará a trabajar en la estructura.
Miqueas Vela y Gennaro Ruiz son adolescentes y tienen delante suyo uno de los proyectos más singulares que la educación técnica de Gualeguaychú haya encarado en los últimos años: la restauración integral del Coche Reservado N°666, la última joya que desde julio del año pasado descansa en el Museo Ferroviario "Enrique Aagaard", en el predio del Parque de la Estación.
Los dos estudiantes del Taller de Electromecánica de la Escuela de Educación Técnica n.°2 "Presbítero José María Colombo" llegaron a este proyecto como parte de un convenio de Prácticas Profesionalizantes firmado entre las autoridades del establecimiento educativo y el Gobierno de Gualeguaychú, un acuerdo que convirtió al vagón histórico en un aula de madera centenaria con todo por delante para hacer que se recupere su brillo de antaño.
La tarea que Vela y Ruíz encaran es específica y técnicamente exigente: la reconstrucción completa de la instalación eléctrica del Coche Reservado 666.
El trabajo se desarrolla de lunes a viernes, de 7 a 11 de la mañana, en el Museo ubicado sobre la esquina de Maestra Piccini y Maipú, con los materiales e instalaciones que la propia institución pone a disposición de los practicantes.
La labor concreta de ambos jóvenes incluye el tendido de cables para la iluminación de las distintas habitaciones del vagón, el pasillo central y la sala comedor, además de la restauración de componentes originales como llaves y portalámparas, y la instalación de tomacorrientes nuevos que permitirán el funcionamiento del coche en su nueva condición de pieza museística.
“Estamos muy contentos de poder trabajar en un proyecto como este, porque nos permite dejar un patrimonio histórico para nuestra ciudad. Además, es una experiencia bárbara y enriquecedora para nosotros, porque nos va a dar herramientas para poder salir adelante en el futuro”, remarcaron los alumnos de la E.E.T. n°2 que trabajan en el sistema eléctrico del Coche Reservado N°666.
En el interior del vagón, las paredes de madera oscura revelan las marcas del tiempo: secciones abiertas para el paso de cables nuevos que se tienden con precisión a través de la estructura histórica, mientras las llaves de paso ya montadas en la pared de madera conviven con el trabajo aún en curso.
El tablero eléctrico que los estudiantes construyen desde cero incluye llaves termomagnéticas, caja de pase y cañería corrugada, todo ensamblado sobre la madera original del vagón, en un trabajo que combina formación técnica con el cuidado que exige intervenir una pieza del patrimonio local.
El pasillo central del Coche Reservado 666, con sus ventanas de madera con persianas, ya recibe luz desde algunas de las luminarias que los propios alumnos instalaron una señal concreta del avance de los trabajos y del rigor con que los estudiantes asumen la responsabilidad de cada etapa.
El convenio entre la E.E.T. n.°2 y el Museo Ferroviario establece que los alumnos participantes deben pertenecer a 5°, 6° o 7° año, que deben estar cursando el tramo curricular correspondiente y suscribir el acuerdo de Prácticas Profesionalizantes que especifica sus compromisos como practicantes, entre ellos el cumplimiento de las directivas técnicas, los horarios estipulados y las normas de seguridad e higiene vigentes en el espacio de trabajo.
La coordinación y el seguimiento de las prácticas están en manos de los tutores Alejo Hernán Milicich y Enzo Exequiel Damer, por parte de la escuela, y de Emilio Montefinale, Juan Carlos Almada y Dardo Capoamor, en representación del Museo Ferroviario y el Parque de la Estación.
El proyecto tiene previsto extenderse hasta el 30 de noviembre de 2026, y aunque los trabajos en curso abarcan por ahora la etapa eléctrica del vagón, en los próximos días se sumarán alumnos de 5° año que se encargarán del desarme y el reemplazo de las piezas de madera, actualmente en muy mal estado.
La participación en estas prácticas es voluntaria para los estudiantes y se integra plenamente a la currícula de las materias y talleres del establecimiento, con lo que cada hora de trabajo sobre el Coche Reservado cuenta también como formación académica acreditada.
La llegada del vagón al Museo no fue un hecho casual ni sencillo: su traslado desde la provincia de Buenos Aires hasta Gualeguaychú demandó más de ocho años de gestión y un trabajo logístico de envergadura para trasladar una pieza de las dimensiones y el valor histórico del Coche N°666.
El Museo Ferroviario "Enrique Aagaard" es uno de los espacios que con mayor elocuencia reconstruye una dimensión de Gualeguaychú que ya no tiene continuidad en el presente: aquella en que el tren estructuraba la vida de la ciudad, su economía, su cultura y sus vínculos sociales, y en que la llegada de cada formación era, a su manera, un acontecimiento comunitario.
Hoy, que dos jóvenes de la E.E.T. n.°2 pasen sus mañanas de los días hábiles tendiendo cables dentro de ese vagón y reconstruyendo su sistema eléctrico es, al mismo tiempo, un acto de restauración patrimonial y un ejercicio de formación técnica con sentido: la ciudad les confía una pieza de su historia, y ellos la devuelven a su esplendor que tuvo hace un siglo atrás con trabajo, con oficio y con el esfuerzo típico del entusiasmo por el aprendizaje.