Ante el incremento en el nivel de los ríos Uruguay y Gualeguaychú, la Subsecretaría de Ambiente y Seguridad Alimentaria informa a la comunidad que es habitual observar un mayor número de serpientes, principalmente yararás, en zonas secas, costas, senderos y sectores poblados cercanos al agua.
La subida de las aguas anega las islas, pajonales y áreas bajas que constituyen el hábitat natural de la fauna silvestre. Al perder su refugio, estos animales se desplazan hacia terrenos más altos en busca de resguardo.
Estos ofidios cumplen un rol ecológico fundamental en el control de roedores. Aunque posee veneno, no es un animal agresivo y únicamente ataca como mecanismo de defensa si se siente amenazada, acorralada o si se la pisa accidentalmente.
Medidas de prevención
Para reducir riesgos durante este período de crecida, se solicita a la población adoptar precauciones en la vida cotidiana.
Al circular por zonas costeras, rurales o con vegetación, es fundamental caminar siempre con calzado cerrado y pantalones largos, evitando transitar por pastizales altos o internarse en la vegetación a oscuras.
En los hogares y áreas perimetrales, resulta prioritario mantener los patios limpios, desmalezados y libres de escombros, chapas o leña acumulada, dado que funcionan como refugio para la fauna. Asimismo, al manipular objetos del suelo, no deben introducirse las manos ni los pies en huecos de árboles, troncos caídos, grietas o recipientes sin verificar previamente la zona.
Frente a la presencia de una yarará, se debe mantener la distancia y alejarse lentamente, sin realizar movimientos bruscos ni intentar acorralar al animal. En ningún caso hay que intentar capturarla o matarla, ya que la mayoría de los accidentes ocurren al intentar manipular o agredir al ejemplar.
Para un manejo seguro, corresponde dar aviso inmediato a la Guardia Ambiental al 3446-641628, donde personal capacitado acudirá para realizar la translocación adecuada de la serpiente.
Primeros auxilios ante una mordedura
En caso de registrarse un accidente ofídico, se debe mantener a la víctima en calma y en reposo para reducir la circulación del veneno en el cuerpo. Es preciso retirar de inmediato anillos, pulseras, relojes o calzado ajustado en la zona afectada antes de que comience a inflamarse.
La herida debe lavarse únicamente con agua y jabón, para luego trasladar de inmediato a la persona afectada al hospital más cercano. Se recuerda que no se deben realizar torniquetes, no hay que hacer cortes sobre la herida, tampoco aplicar sustancias caseras ni intentar succionar el veneno, ya que estas acciones empeoran el cuadro del paciente.